Ni una gota de agua

  Yo me pase todo mi segundo parto bebiendo agua «a escondidas» porque no me dejaban, lo agradecí muchísimo pero parecía que cada vez que le pedía a mi marido agua estaba cometiendo un delito, no hubiera concebido ese parto sin agua. Sara Recuerdo a una enfermera que en mi expulsivo, me mojaba los labiosSigue leyendo «Ni una gota de agua»